TELEBIT: un mensaje de comunión

El trío colombiano TELEBIT, conformado por Daniel Acosta en la voz, Felipe Rondón en la guitarra y Nicolás Zaldua en la batería, ha lanzado su cuarto disco de estudio. Su título, Caída Libre, luce como una abierta invitación a cerrar los ojos y a abrir con plena libertad nuestros sentidos a cualquier escenario posible. El disco fue grabado entre Nueva York y Bogotá y justo desde la capital colombiana, platicamos con ellos sobre su música y sus procesos creativos.

Desde el punto de vista musical y creativo, la relación entre Colombia y México parece gozar de un gran momento. ¿Cuál su opinión sobre esta idea?

Creo que así ha sido. Cuando hemos estado en México, se alcanza a sentir una calidez de las personas y una cercanía natural derivada de una similitud histórica y cultural que rebasa a lo musical. Como colombianos hemos consumido mucha música mexicana y la música hecha en Colombia parece tener el mismo recibimiento en México. La estrecha conexión musical entre ambos países puede ejemplificarse con la cumbia. Por otra parte, todas las bandas latinoamericanas deseamos tocar en México por las oportunidades que ahí se presentan y por el intercambio y vínculos que se generan con los músicos mexicanos.

¿Qué los motiva a colaborar con otros músicos?

Queremos enviar un mensaje de comunión, de unión y de compartir vínculos. En los años noventa en Colombia cada quien jalaba por su lado y si alguien conseguía abrir brecha en mercados internacionales parecía que había encontrado el Santo grial y no compartía su ruta con nadie. Esa dinámica fue contaminando el ámbito musical latinoamericano. Nuestra idea de abrirnos a propiciar la colaboración forma parte de la necesidad de romper dicho paradigma y mandar un mensaje diametralmente opuesto donde haya una armonía que propicie el intercambio de ideas.

En la metodología del trabajo musical no hay una sola respuesta correcta, no es una ciencia exacta y cada uno va encontrando sus respuestas y en este proceso es cómo se conforma lo que reconocemos como “el sonido del grupo”. Al tener la oportunidad de ver cómo trabaja cada persona el aprendizaje se expande naturalmente. Cuando nosotros conocimos a Camilo Séptimo descubrimos que, aunque compartimos ciertos elementos sonoros, ellos tienen un flujo de trabajo totalmente diferente con, por ejemplo, ciertos plugins”. Se trata de sacar estas ideas de la cabeza, ponerlas allá afuera y ver la manera en que cada una se crea es muy refrescante y aporta mucha a todos los involucrados.

TELEBIT es un grupo que se ha presentado en muchos lugares. Estas experiencias de tocar en distintos espacios, de viajar, ¿inciden en su manera de crear?

Sí, definitivamente. Es en los viajes donde nos hemos forjado porque estas experiencias nos han nutrido al encontrarnos con diversas culturas. Este nuevo disco particularmente está influenciado por estas aventuras en el camino, porque desarrollamos un cambio en la metodología donde rompimos la jerarquía tradicional para hacer canciones. Ahora todos participamos en la creación y producción de las canciones y además metemos mano en todos los instrumentos y eso, sentimos, originó un sonido distinto en el grupo ya que hemos sumado todas influencias que nos ha traído la vida y los viajes.

¿Cómo sucede en su proceso creativo el momento donde están plenamente convencidos que una canción que están creando ha quedado lista?

Llevamos la mitad de nuestras vidas dedicados a la música. Arrancamos muy pequeños y tendíamos a complicar todo. Nunca lográbamos completar la canción. Siempre faltaba un coro más, cambiarle una palabra a la letra, o probar el sonido añadiendo otro plugin. Se complicaba terminar una canción, En ese proceso fue muy importante contar con una persona con mayor experiencia que en nuestro caso fue Javier Rodríguez, productor de nuestros primeros tres discos. Él contaba con una visión muy diferente de la producción y de hacer las cosas, y para nosotros se convirtió en una escuela donde aprendimos a tomar decisiones creativas con mayor claridad. Lo interesante sería responder esta pregunta dentro de diez años para ver cómo lo vemos a la distancia…

Existen historias donde algunos músicos a la distancia no están conformes con el resultado de producción de algunos de sus trabajos. Pienso como ejemplo en Los Smiths y, a la distancia, cuestionable producción de su primer disco donde parece que John Porter tomó decisiones que se alejaron del sonido del grupo en ese momento. ¿Cómo ven y perciben sus primeros discos a la distancia?

Es una especie de fotografía musical de nosotros en ese momento. Refleja inevitablemente lo que nos gustaba y lo que escuchábamos. Tal vez notamos detalles de producción que ahora no seguimos. Actualmente trabajamos con ideas mas simples sobre el sonido y vibra del grupo. Sin embargo no cambiaría nada de esos discos porque son retratos de aquellos momentos.

¿Y qué sucede cuando llevan esas primeras canciones a los nuevos conciertos?

No, o sea ¿qué pasa ahí? ¿La refrescan?

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