Pachuca tiene sed (Primera parte)

Pachuca, como otras ciudades de nuestro país, enfrenta una crisis de falta de agua potable, que se ha agravado desde que inició este 2022.

A mediados de junio, 16 colonias en Pachuca y municipios conurbados padecían de la falta del líquido, según información de la Comisión de Agua y Alcantarillado de Sistemas Intermunicipales (Caasim), situación que afecta a zonas populares como Ampliación Santa Julia, San Bartolo, López Portillo y San Cayetano.

En una reciente entrevista publicada en el diario Criterio, el director de la Caasim, Abraham Rublúo Parra, argumentó que la falta de agua potable en las colonias citadas se debe a que los pozos de la zona afectada no están dando el mismo caudal que antes, por lo que trabajan para abrir nuevas perforaciones y así resolver el problema.

El director de la Caasim plantea que para solucionar la escasez es necesario ampliar la oferta del líquido, lo cual se soluciona perforando nuevos pozos para explotar aún más los mantos acuíferos con que se abastece la capital del estado.

No obstante, el propio funcionario reconoce que solucionar la escasez del líquido en la capital del estado requiere un plan ambicioso que implica una inversión de mil millones de pesos.

El proyecto para atenuar la sed de la capital del estado a largo plazo prevé traer agua del vecino Valle del Mezquital o de la Laguna de Tecocomulco, según explicó el funcionario en una entrevista concedida al diario referido.

La solución que plantea Rublúo es la repetición de una receta que ya se practica en otras ciudades del país, incluida la Ciudad de México, que desde hace décadas importa el agua que necesita de entidades vecinas como el Estado de México y el propio Hidalgo.

Si bien el plan que propone Rublúo podría solucionar los problemas que enfrenta la población de Pachuca y su zona metropolitana, también podría abrir la puerta a futuros conflictos sociales y ambientales.

El traer agua de cuencas lejanas implica tomar el recurso del que se proveen otros pueblos, lo cual trae implícito un futuro conflicto social, como de hecho ya lo hemos visto en Zimapán, de donde se extrae líquido para abastecer a la capital del vecino estado de Querétaro.

El problema del abastecimiento de agua en Pachuca es complejo y su solución debe ir más allá de tomar el líquido de poblaciones vecinas. Pero eso ya ni siquiera le va a tocar al actual gobierno estatal, cuyo periodo concluirá el próximo mes de septiembre.