Olaf Hernández: el peor secretario de Cultura

Hace unos días fue profusamente difundido un video en el que se aprecia al secretario de Cultura de Hidalgo, Olaf Hernández, echando trago junto con otros funcionarios de la misma dependencia.

La difusión de la fiesta del secretario en las oficinas de la dependencia da mucha tela para reflexionar, pero evidencia que sostener a Olaf en el cargo a pesar de su notoria incapacidad e ignorancia fue una pésima idea de su jefe el gobernador Omar Fayad.   

Para empezar, usar sus propias oficinas como salón de fiestas demuestra que en el secretario de Cultura con licencia hay una profunda visión patrimonialista de la administración pública.

Olaf Hernández no se ve como un servidor, sino que considera a su puesto como una prerrogativa que le da derecho a usar sus oficinas y seguramente el presupuesto como parte de sus pertenencias.

Por eso ni siquiera mostró mucho arrepentimiento cuando este lunes 1 de marzo difundió a través de su cuenta de Twitter que había solicitado licencia a su cargo como secretario sin goce de sueldo para que la Contraloría del gobierno de Hidalgo lo investigue “por supuestos hechos”, refiriéndose así a la animada fiesta en la que fue captado junto con un puñado de sus colaboradores. Como si el video hubiera sido montado para manchar su valiosa gestión.

Por otro lado, el video es una prueba de que Olaf desprecia su propio rol como funcionario. Cuando autorizó que la fiesta se llevara a cabo en sus oficinas ubicadas en el Centro Cultural del Ferrocarril (que por cierto ya había usado como sede de una parrillada masiva que confundió con difusión), nunca pensó ni le importaron los daños que podrían causar los invitados.

En el video, de apenas 17 segundos de duración, se ve a los funcionarios usar los escritorios como mesas de bar, no sólo para colocar vasos y botellas, sino para treparse cual si fueran pistas de baile.

El videoescándalo del secretario de Cultura fue sólo la cereza del pastel, porque desde que llegó Hernández la comunidad de creadores y gestores de Hidalgo mostró su abierto rechazo a su nombramiento.

Su nula trayectoria como gestor cultural, auguraba tiempos oscuros para Hidalgo y el presagio se cumplió.

El dramaturgo y periodista Fernando de Ita ha liderado la oposición a que Hernández continúe como secretario de Cultura (es un decir) y se ha encargado de documentar el desastre que ha significado su gestión, así como la inexplicable complicidad del gobernador Omar Fayad, quien ha ignorado olímpicamente las solicitudes de renuncia de la comunidad cultural y de legisladores de oposición.

El 24 de febrero pasado Fernando escribió:

La pandemia le vino como anillo al dedo al secretario impugnado que comenzó a inventar en la red una Arcadia para la cultura en Hidalgo. Como podía mentir desde su computadora sin que nadie lo enfrentara, todo era “por primera vez”. La descentralización cultural, la cultura comunitaria, los apoyos a la creación, la participación de cientos de miles en las capsulas culturales de la secretaría, y todo, claro está, gracias al señor gobernador. Aunque no creo que el servilismo del secretario sea el motivo de su impunidad. Hay algo más. Acaso una complicidad personal porque la conducta pública del secretario es indefendible. La vida íntima de las personas es sagrada mientras no se traslape con su vida pública. El silencio del gobernador ante los reiterados reclamos de la gente de cultura por la infame gestión del secretario de cultura, permiten afirmar que la impunidad de Olaf Hernández es muy sospechosa. (“Sospechosa impunidad”, http://teatromexicano.com.mx/8951/sospechosa-impunidad, consultado el 3 de marzo de 2021).

Otro crítico de la gestión de Olaf es el escritor Daniel Fragoso, quien escribió luego del videoescándalo:

Desde su llegada como titular de la Cultura en Hidalgo, le han imputado ostentarse como Doctor sin tener el título correspondiente; estar acusado de actos de nepotismo al tener a su cuñado en la nómina de la Secretaría; fue increpado por el Congreso de Hidalgo sobre supuestas actividades turbias en el manejo del erario público; ha sido cuestionado en medios nacionales por la comunidad cultural por no estar en contacto con ellos al haber aniquilado programas y acciones que promovían a los creadores; vilipendiado por suspender las becas y los estímulos estatales… (“Qué le debe el gobernador al secretario de Cultura”, https://planisferio.com.mx/site/que-le-debe-el-gobernador-al-secretario-de-cultura/. Consultado el 3 de marzo de 2021).

Fernando de Ita recuerda, en el citado artículo, que el gobernador ha recibido cuatro peticiones para separar de su cargo a Hernández Sánchez, entre otras razones, “por nepotismo, facturación falsa, adeudos a artistas, opacidad, discriminación y lo que resulte”.

Una de esas peticiones fue firmada por 200 artistas en 2019. No hubo respuesta, sólo silencio del gobernador de extracción priista. Las consecuencias de sostener contra viento y marea a Olaf en su encargo hoy están a la vista: sin duda pasará a la historia como el peor secretario de Cultura en Hidalgo, y en una de esas, hasta del país.

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