Morena en Hidalgo: se abren las apuestas

El tercer informe de los senadores de Hidalgo, Julio Menchaca y Merced González, celebrado poco después del mediodía del 27 de octubre, se convirtió en una especie de asamblea cuyo tema principal fue la definición del candidato a la gubernatura de Hidalgo por Morena.

El escenario fue un abarrotado Estadio Revolución, por el que deambularon personajes políticos disímbolos. Desde perredistas como Luciano Cornejo, hasta priístas como el propio gobernador Omar Fayad o la senadora Nuvia Mayorga, que por encontrarse en una liturgia morenista, recibieron rechiflas de desaprobación ante las incómodas miradas de sus receptores.

El informe fue lo de menos, la nota la dieron el Presidente Nacional de Morena, Mario Delgado, y el senador Ricardo Monreal. El primero, por enfocar su discurso en el inminente ascenso del partido guinda al poder ejecutivo de Hidalgo, estado al que calificó como territorio morenista. El segundo, por detener el linchamiento de las masas contra Fayad y Mayorga, a quienes dijo, el movimiento va a necesitar para tener una transición de terciopelo.

No fueron los únicos: la masa anónima se fragmentó y tomó posiciones, un bando a favor de la arenga que postulaba que “un senador será gobernador” y el otro que defendió la idea de que “un fundador será gobernador”.

Los primeros sosteniendo la tesis de que Julio Menchaca es la mejor opción para representar a Morena en las elecciones de junio de 2022, los segundos cobijando al superdelegado Abraham Mendoza Zenteno, a quien ven como un morenista de cuño que sabrá llevar el proyecto del Presidente de la República al Palacio de Gobierno de la Plaza Juárez.

Así, en medio de dos potentes coros, el líder nacional del morenismo tuvo que intervenir y obligar a los presentes a levantarse de sus asientos y firmar un pacto de unidad, mientras cada uno sostenía la mano de su compañero de asiento, como si se tratase de una ceremonia litúrgica.

El acuerdo fue sellado, pero el resultado del compromiso se verá hasta después de que el candidato o candidata sea presentado en sociedad.

Nadie sabe en qué terminará la elección interna de Morena, pero es evidente que los ánimos están encendidos. Lo sabe quien haya estado la tarde del miércoles pasado en el estadio Revolución de Pachuca.

Los morenistas se preparan para tomar una decisión histórica: llevar al poder ejecutivo de Hidalgo por primera vez a alguien no emanado de las filas del tricolor. Y frente a esa oportunidad, se abre la posibilidad de la ruptura.

Los morenistas tienen ante sí una ventana que ha tardado casi un siglo en abrirse. De ellos depende tomar la decisión correcta para que Hidalgo alcance una alternancia nunca vista en nueve décadas. La arena está abierta y los jugadores hacen sus apuestas.

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