Menchaca tiene que hacer que la alternancia sirva

Luego de ganarle al PRI en las urnas, el morenista Julio Menchaca tiene ante sí un reto de grandes proporciones: convencer a la ciudadanía de que la alternancia funciona y que su gobierno será diferente a lo que hicieron los priistas durante más de 90 años. 

Quien a partir de septiembre asumirá la gubernatura de Hidalgo ganó de forma contundente: obtuvo 653 mil 181 votos, de acuerdo con el Programa de Resultados Preliminares (PREP). Esto equivale a 61.5% del total de sufragios obtenidos en la elección del pasado domingo 5 de junio. Dejó muy atrás a Carolina Viggiano, quien logró 332 mil 484 votos, 31.2% del total.

Es un mandato que no deja lugar a dudas: en Hidalgo quienes fueron a las urnas manifestaron de manera inequívoca que es necesario un cambio de rumbo en la política estatal. Toca ahora a Menchaca procesar la voluntad ciudadana y tomar cartas para que la ciudadanía sepa que su decisión se traducirá en hechos tangibles.

Y es ahí donde el virtual gobernador debe tomar mostrar su capacidad de entender el mandato ciudadano.

Durante su campaña, Menchaca dio algunas pistas de cómo será su gobierno y ha sido claro en que su mandato privilegiará a los sectores más desfavorecidos. En entrevistas con medios de comunicación ha dicho que descentralizará la inversión fuera de la capital del estado. Esto implica dejar atrás un modelo en el que Pachuca ha sido la principal beneficiaria de los recursos públicos.

Los puentes que levantó el gobernador Omar Fayad en la segunda mitad de su mandato simbolizan el modelo de desarrollo que han seguido sus antecesores, al menos desde la administración de Jesús Murillo Karam.

De manera muy abstracta, esa es la oferta de Menchaca: beneficiar a los que menos tienen. El “primero los pobres” que ha guiado al actual gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

Julio Menchaca recibió la constancia que lo acredita como ganador de la elección el pasado domingo 12 de junio y a partir de ese hecho, tendrá que empezar a mostrar sus cartas respecto a lo que será su gobierno que arrancará en septiembre.

Lo que es un hecho es que no tiene derecho a equivocarse, como él mismo lo ha dicho. Está en juego la esperanza de la ciudadanía que manifestó sin lugar a dudas que quiere un cambio de ruta en Hidalgo.