Laure Briard: tropicalia romántica para nuestros oídos.

La artista francesa de Seignosse, Laure Briard, regresa con una fascinante nueva canción «Supertrama», extraída de su próximo EP Eu Voo, que se lanzará el 19 de febrero, platicamos con ella sobre esto, la nostalgia, el bossanova y la vida.

Son las 6 de la tarde en Toulouse, una ciudad al sur de Francia. En mi pantalla puedo ver a Laure Briard, sonriente y con lentes redondos y dorados como su cabello. Yo estoy en la triste Ciudad de México y trato de controlar, con café, los jalones con los que arremete la maquinaria cuando aún no entra bien la segunda velocidad en las mañanas. 

Aquí pasan las diez, no recuerdo qué día es, pero una de las maravillas de estos tiempos inciertos, es que puedes atravesar océanos para platicar con alguien dando apenas un par de clics. Por otro lado, una de las ironías de la fatalidad pandémica es que justo en estos tiempos de crisis, los modos de supervivencia en la golpeada industria musical han mutado para eliminar el anacrónico phoner y normalizar las entrevistas “cara a cara” a través de Zoom. Con ese gol, que sabe al del honor, se siente un poco más decorosa la goleada que le está metiendo el Covid a todos quienes de alguna manera participamos en la cadena del entretenimiento. Veo a Laure, hacemos chistes, sonreímos y, por supuesto, hablamos de música. 

Pasé gran parte de mi noche repitiendo el video de “Eu Voo”, una balada melancólica que estrena el grupo de canciones que va a conformar su siguiente EP bajo el mismo nombre. En él se puede ver a Laure con unas alas de papel metálico y plumas color azul cantándole a alguien por quien atravesó un océano entero sólo para verle. Su voz resuena en portugués mientras ella baila sobre un paisaje desértico y una melodía dulce e hipnótica para la que consiguió casi a toda la alineación de los Boogarins, la banda de psych rock más importante en la actualidad brasileña y los culpables del enamoramiento de Briard con el país tropical.

“Comencé mi romance con Brasil mucho antes de conocer el país. Era una gran fan de la música brasileña, a un nivel obsesivo, pero en 2015 tuve oportunidad de hacer un tour por México y Texas junto a los Boogarins y nos hicimos amigos, les conté de mi obsesión brasileña y me invitaron a su país. Hice un tour de 10 fechas, tocamos juntos, lo cual es uno de los mejores recuerdos de toda mi vida. Después tuve oportunidad de regresar varias veces y en enero de este año volví a grabar, nos hicimos amistad y me presentaron a más amigos de ellos. Ha sido tan maravilloso que solo pienso en volver y seguir haciendo música para tocar frente al público brasileño, que siempre se ha mostrado muy entusiasta con mi música”. 

Laure es la clase de cantante contemporánea que trasciende las fronteras no solamente físicas de los países, sino también las culturales. Representa por un lado la tradición del canto francés, la dulzura y el romance que existe tanto en el lenguaje como en la melodía de la canción francesa y su tradición más pop. Reminiscencias de lo hecho por gente como Françoise Hardy en los años 60 o más recientemente Laëtitia Sadier con Stereolab. Pero en ella hay una búsqueda natural por encontrar ecos de esa dulzura y romanticismo en la musicalidad del portugués y el bossanova, que la llevan a experimentar con ellos y lograr una mezcla interesante a través de la tropicalia, que la lleva más allá de las fronteras en un género con unos códigos aparentemente muy definidos como la canción romántica. 

“Me gusta mucho el portugués, el idioma es tan hermoso que por alguna razón me dan ganas de escribir en él. Hay muchas cosas del bossanova que me atraen, es algo en el sonido que me llama mucho y no podría decir exactamente qué. A veces estoy escribiendo algo que en francés simplemente no me suena igual y lo cambio a portugués. Empiezo a generar imágenes con mis letras, imágenes poéticas que para mi suenan mejor si se dicen en portugués”. Entiendo, mientras continúa la charla, que esa sensación que la hace sentirse atraída por el bossanova y el portugués es en realidad nostalgia. Esa parte de la sensibilidad de Laure se puede sentir en sus canciones y es cuando hablamos de México, cuando la comprendo del todo. Menciona la gira que hizo junto a los Boogarins para el Festival Nrmal en 2015 y su paso por las calles de la Ciudad de México.

“Estuve cerca de dos noches y conocí a pocos amigos del ámbito musical. Debo admitir que no conozco mucho del estado musical actual en México, pero el haber estado ahí me hizo sentir muy bien. Caminar por sus calles me daba una sensación peculiar, su arquitectura es fascinante, la música antigua que se puede escuchar mientras caminas. Hay algo en ella que también me atrae mucho, fue una grata experiencia”. 

El rasgo es nostálgico, de entrada, cuando la escucho tratar de describir cómo fue la experiencia, pero se aclara todo cuando empieza a hablar de la música. 

“No escucho mucha música contemporánea, soy más de buscar cosas clásicas, pero mis amigos de México me mencionaron a un cantante de los años 50 o 60, muy tradicional y con una música fascinante, clásica, pero con mucho sentimiento”. El cantante al que se refiere Laure es Julio Jaramillo, probablemente el cantante de bolero más grande que vio Latinoamérica en la época de oro y quien curiosamente no es mexicano sino ecuatoriano, pero que indudablemente influyó profundamente a la tradición bolerista mexicana y cuyo legado trasciende hasta nuestros días.

“Hay algo en esa canción oscura mexicana. La música parece festiva, pero las letras son muy tristes y eso es muy interesante, quizá en un futuro pueda hacer algo en México también”.

Es esa exploración entre las fronteras musicales, el lenguaje, la nostalgia y el romanticismo, de lo que estará impregnado “Eu Voo”. Editado por Dinosaur City Records y Midnight Special Records, el EP llegará con sabor a guaraná dulce y la excentricidad de tener a una banda como Boogarins, quienes fueron su grupo de apoyo durante todo el proceso de grabación, a excepción del bajista Raphael Vaz Costa, porque ella ya tenía cubierta esa plaza. 

Lo difícil será esperar a que los conciertos regresen a la normalidad, pues Laure no es muy aficionada a los streamings. Tropicalia romántica para nuestros oídos en este golpeado inicio de 2021.

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Fotos: Kamila K Stanley

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