Jhelisa: misticismo sonoro transgeneracional

Jhelisa Anderson creció en un entorno familiar donde la música era vital, particularmente el gospel. Comenzó a cantar desde niña y su evolución como artista le ha permitido imponer sus propias reglas y señalar sus inquietudes creativas desde una visión muy personal y genuina. Su trabajo, a lo largo de cuatro discos y 25 años, ha tocado los terrenos del soul, trip hop, jazz, avant-garde, y recientemente, su aventura incluye la experimentación sonora esotérica.

Durante su carrera ha colaborado con Björk, The Shamen y Bryan Ferry. Después de un espacio de silencio, Jhelisa ha vuelto con Oxygen, una canción casi infinita de once minutos que anuncia la llegada de Wild Orbirts, su nuevo álbum.

¿Cuál es el origen de tu nombre?

Es una historia misteriosa que supe hasta hace poco. Mi padre fue Disc Jockey radiofónico por 30 años y en una visita que le hizo mi madre cuando estaba embarazada de mí, una señora que trabajaba con él se quedó mirando fijamente a la panza de mi mamá y le sugirió que debería nombrarme Jhelisa. Le deletreó el nombre. Tal vez era una alien o una bruja. Corrí con suerte porque hoy en día es una ventaja tener un nombre que puedas encontrar fácilmente en internet.

Parece natural el acercamiento que tuviste al arte y a la música.

Sí, pero sobretodo porque provengo de la cultura del gospel de la iglesia americana, donde la música está presente. En ese entorno, parece que todos tocan muchos instrumentos y está dinámica va creciendo hasta que descubres tu desarrollo. Se convierte en una habilidad que te ayuda incluso en el tema social, de comunidad. En mi escuela solían escogerme por mis habilidades musicales. Desde muy pequeña, para mí cantar fue tan natural como caminar. Participé en muchos conciertos con mi familia desde los cinco años. Mi padre era un magnífico pianista y organista. Mi madre y hermana mayor, Pamela, cantaban también. Yo solía ser muy tímida pero cuando me paraba en el escenario me transformaba y fui entendiendo la profunda dinámica de intercambio de emociones entre quien canta y la audiencia.

Qué interesante entender este proceso como un intercambio…

Es una idea que también comienza dentro de la cultura musical en la iglesia. Primero tenía la oportunidad de cantar una canción y después la cantaba una y otra vez y el público te respondía, aplaudía y exigía. Fue una dinámica distinta a un aprendizaje académico donde te califican por tus profesores. No aprendí a leer o escribir música, pero pude desarrollar mi sentido del oído y además podía tocar el piano en casa en cualquier momento. Nunca me sentí forzada a tocar. Siempre fue divertido.

Exploraba las notas y los acordes con las emociones que sentía. A los nueve años podía apreciar la manera en que cierta combinación de acordes me llevaban por espacios oscuros y melancólicos. De acorde en acorde, sentía que podía crear una especie de portal sonoro muy cercano a un estado onírico. Me sentaba frente al piano y añadía una parte vocal, un proceso orgánico y espiritual. Aquí aparecía también el intercambio. Me pregunto hasta la fecha, ¿De dónde vienen estas ideas? ¿Serán voces de mis ancestros o simplemente se trata de melodías que necesitan cobrar vida? ¿O simplemente se trata de mi ego?

Eres una persona muy espiritual. ¿Cómo participan estos elementos profundos y personales en tu proceso creativo?

Me ayuda pensar en los artistas que me mueven. Apenas hice una lista digital que incluye canciones de Cesária Évora y Violeta Parra. Ellas son grandes influencias y cuando escuché su música el mundo se detuvo. Sus canciones me llevaron a sus universos. No existe una buena explicación científica para esto así que usamos la palabra espíritu. Es algo muy misterioso pero efectivo. Podríamos llamarlo tecnología. Estos sonidos, armonías, frases y ritmos. Nombrarlos como parte de una tecnología espiritual que cada vez aprecio más porque puedes calcular, medir un groove. Me puedes decir: está bien. Suena un poco raro, pero, piensa en James Brown en cuatro sobre el piso.

Cuando una pieza musical hace que detengas todo y que pongas atención de tal manera que parezca que escuchas como si fueras descifrando códigos secretos. La voz, la composición, todo. Esto es lo que me fascina y lo que busco cuando estoy componiendo mi propia música. Trabajamos, mi equipo y yo, con lo que nos enciende, lo que nos ambiciona descubrir.

Depende de lo profundo que quieras llegar. Puedes decir que tus antepasados están viajando a través de ti, si quieren saltar. Y cuando abres el micrófono pueden llegar a través de una cierta frecuencia. A veces mi voz cambia, a veces es muy suave, muy dulce y a veces es muy diferente. Y a veces me pregunto ¿quién es esa persona?

Parecen historias de Santería…

No des todos los nombres. Creo que es antiguo y podemos viajar a través de todos los nombres. Llaman a estos entornos. Cuando era joven empecé a hacer discos y, por supuesto, solo me divertía. Pero siempre hubo esa sensación de poner estas ideas experimentales y expansivas. Así que siempre estuve fascinada y atraída hacia eso, pero realmente no puedo decirte exactamente qué es.

Y eso es algo bueno, que no pueda definirse…

Sí, creo que lo es. Podría especular de cómo lo he hecho pero es muy posible que no sea así, solo puede ser mi ego. Es querer hacer algo elegante y complicado pero tener que esperar. Es como un laberinto. Hasta que obtengo el flujo y sientes que está bien, este flujo es bueno, no se siente forzado, se siente natural. Es como un ritual. Es como una ceremonia. Imagino que una de las partes más difíciles de crear cualquier cosa es saber cuándo parar.

Eso me lleva a preguntarte sobre Oxygen, tu nueva canción que dura once minutos…

Resulta de la relación que tengo con la creatividad. Algunos días se siente mal humor. A veces hay dudas y otras gobierna la claridad de ideas. Algunos días me distraigo con cosas de la vida como tener que ir al banco. Crear la atmósfera para que puedas sentir lo suficientemente relajado, o si gana el enojo, tomar ese momento y convertir esa ira en la emoción de los sonidos y las armonías, la melodía y la letra.

Esto se ha vuelto aún más interesante para mí ahora que lo he estado haciendo durante 25 años. Así que me ha dado un renovado interés por la música, saber que lo más importante es que tengas esta capacidad de no sentirte restringido y tener el tiempo para crear. Darle tiempo al proceso sin empujarlo, sin prisas. Porque a mi creatividad no le gusta eso.

Me gusta que hables a la creatividad como una pareja. Qué haces para mantener la atracción cuando ella se aleja. ¿Cómo mantener el juego de seducción con ella?

Cada día es diferente, por lo que no se puede predecir. Para mí sucede en mi vida. Puede suceder en la tienda, conduciendo por la carretera. Sucedió, haciendo cola en el banco y es que tienes personas, seres vivos y sonidos a tu alrededor. Tienes situaciones en las que tienes expresiones en las caras, tienes caras de bebé sonriendo o llorando. Se trata de tener paz con uno mismo, buscar el equilibrio como cuando te sientas en la banqueta a escuchar el viento.

Algunos de mis colegas son compositores contratados, por lo que trabajan de una manera diferente, es metódico. Las canciones son necesarias y han aprendido una manera de tener una forma metódica de producir su música, pero yo me he quedado en este lugar donde debo tomarme mi tiempo para sacar algo especial.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Björk en su álbum Debut?

Ahora lo veo diferente. En ese momento todos éramos parte de la misma disquera. Éste era su primer álbum y nos invitó a mí y al productor Nellee Hooper y cuando tocaron la pista inmediatamente propuse la parte vocal, les gustó y quedó.

Todos nos vimos crecer de diferentes maneras y ahora es totalmente hermoso. Como a mucha gente, me inspira lo que Björk ha hecho en su carrera, con su voz única. La posibilidad de combinar nuestras culturas tuvo y tienen significados profundos. Es como combinar DNA sonoro de millones de años atrás. Algo semejante sucedió con lo que hice con The Shamen. Fue un momento especial para todos nosotros.

El poder del lenguaje de la música que rebasa

Un buen ejemplo es que, a pesar de no hablar el idioma en el que canta Cesária Évora, me conecté con cada nota y cada frase. Como que en algún lugar profundo de mí podía entender el idioma. Es un lenguaje armónico y sonoro que rebasa a las palabras. Eso nos conecta.

Al hablar de música al final del día estamos hablando de hercios, longitudes de onda, frecuencias vibratorias y lo que llamamos notas. Esto es lo que me interesa en este momento, esto es lo que me está llevando más lejos y más profundamente. Aparecen las posibilidades de lo que podemos hacer con esto y lo que realmente se está haciendo. Una vez más, ¿qué se está intercambiando?

Tus ideas parecen imaginarse con facilidad como parte de algún libro. Has pensado en esta posibilidad de recopilar tu experiencia.

Es a lo que está conduciendo. Llamo a esta búsqueda como un diseño de frecuencia que sirve para explorar sin letras, solo con la voz. Muchos registros de meditación están usando los sonidos del teclado o de la naturaleza o cosas por el estilo, pero quería usar mi voz específicamente, no sonidos de sintetizador tanto, sino apilarlos. ¿Sabes lo que estaba pasando? Apilé mis voces en la tonalidad de C Y luego descubrí lo diferente que resulta cuando me muevo a la tecla de D. Todo salió ligeramente distinto. A pesar de que mis preguntas han sido respondidas sobre este misterio, me dio la pauta para comenzar a explorar esta nueva forma de ver el sonido.