Hey Combo!: Apología del eclecticismo

Por: Asfalto

Vivir para hacer lo que nos gusta a unos cuesta más que a otros; sin embargo, vale la pena cualquier tipo de sacrificio por conseguir ese extraño elemento que se obtiene de la reacción química generada en el cerebro, accediendo de forma externa a través de los oído lográndose alcanzar profundos estados de alteración y excitación del sistema nervioso.

    La percusión retumba dentro de los pechos y los ecos desfilan inacabables, catárquicos, remitiéndonos a los orígenes tribales del ser humano: “It begin in Africa”, en pocas palabras: no hay nada más placentero que hacer mover a la banda con tu música, abrir un paréntesis existencial grandote y hacer que quepan todos los que quieran treparse al autobús del debraye.

Fuimos parte de esa curiosa generación a la que se le fue otorgando de a poco mayores herramientas para crear y justo ahora, vemos con nostalgia y romanticismo esa época de los cassettes, de pasar la tarde entera escuchando Radioactivo 98.5 FM grabando un montón de cintas y tratando de averiguar el nombre de una rolita. Luego, que llega el Napster y a conectar el modem a internet para dejarlo descargar música noches entera, Ahí están las revistas gringas de música en el Sanborns, los “10 más pedidos” en el MTV y el World wide web para buscar info de las bandas del momento y ¡Sorpresa! Las puertas del mundo comenzaban a abrirse para todo aquel que tenía sed de conocimiento musical.

   Y ahí está nuestro invitado del día de hoy, extasiado en el descontrol provocado por el desparpajo e insolencia del “Palomazo informativo” tocando en vivo en el Chopo, y es que, esta chido la solemnidad de las bandas técnicas, pero nosotros somos rudos, nos gusta el cotorreo, la cerveza caliente con sabor a caldo de res y el surrealismo del Lux Interior berreando frente al público.

    Pachuca es pequeña, pero también está llena de locos con las mismas enfermedades que se disfrazan de melomanía, así, en una de esas se crearon los Panthers Go! enlodados de psicodelia y el desenfado del sonido garage. La travesía para encontrar un sonido particular, un sello distintivo no fue tan breve, no había tokin en Pachuca en el que no vieras el nombre de la banda y de ahí al D.F. o al Estado de México, topando banda, haciendo conectes, metiendo las rolas en una botella y lanzándola al mar del internet, al incipiente MySpace y órale, que les echa un grito Raúl Radek  desde España para invitarlos a aparecer en un vinilo recopilatorio de corte internacional llamado “Mundo salvaje”, en su primer volumen.

   ¡Nombre! ¡Qué distinción! Había química entre la banda y era evidente que las cosas se estaban haciendo bien, pero nada es para siempre, si bien es cierto, habían trascendido como muy pocas agrupaciones alternativas pachuqueñas, había otros factores que debilitaron a la alineación original para continuar en el camino del rock. El Hugo quiso recomponer el camino de los Panthers con nuevas alineaciones pero no era lo mismo y así fue como el disco de la banda se quedó en el baúl, pero el creativo no descansaba ni un solo momento, ya estaba sumergido en un mundo diferente, pero igualmente enervante. Se clavó a fondo en el mundo de la producción musical, en la ingeniera de audio comenzando a labrar senderos electrónicos bajo las siglas de FBM, esa constancia lo hizo brincar el charco logrando ser escuchado en países desde exóticos hasta bélicos.

¡Que tranza mundo, ahí les va esta bomba! Este carnal ya se la sabía, estaba otorgándole nuevas formas a un montón de sonidos que habitaban en su mente y ahora había adquirido, además  los conocimientos técnicos para pulir las joyas que maquilaba en su pequeño laboratorio, nicho de locura y deleite. En ese caldo de cultivo nació Hey Combo!

− ¡Escucha ese bajo! Boom, boom, bien llenador. Ese loop de guitarra también cuadra machín.

−  Le falta un sinte bien acido, tengo como 300 en la galería.

−  Que suene como a Vangelis pero en coke. ¡Esto tiene que explotar!

   Sí, es música sin etiqueta, es una invitación abierta al desconecte que de forma natural, atrajo la mirada y los oídos del público europeo y asiático. Neta, está bien raro que los proyectos nacionales causen más eco en el exterior que en el propio hood, sin embargo, este fenómeno sonoro continúa mutando e invadiendo nuevos mercados musicales con remixes, splits, colabos,y featurings en complilados internacionales,aliándose con artistas visuales e inyectándole nueva energía al sello Beatttzilla Records de Pachuca Hidalgo para el universo entero.

Una autentica apología del eclecticismo resultó ser  el primer disco de Hey combo! que, junto con algunos otros remixes y singles, ya se encuentra disponible en bandcamp, plataforma que ha arropado grandes propuestas independientes no siendo esta la excepción.

   Que no se pierda nadie la oportunidad de deleitarse en este paseo sonoro con calidad de exportación que llegó para adueñarse de una estrella en la vasta constelación de artistas alternativos de vanguardia, sí, esos que llevan la música a latitudes inimaginables.

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