Futuros legisladores: atiendan la inseguridad

Ya estamos en la antesala de las elecciones del 6 de junio donde están en juego 20 mil cargos públicos y es momento propicio para llamar a los candidatos a que, si llegan a ganar, pongan atención en algunas dolencias que aquejan al país y que son cruciales que se atiendan.  

Para empezar, no tienen que esforzarse demasiado en ver que la inseguridad es la principal tarea en la que deben enfocarse. No hay que darle demasiadas vueltas, la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (Ensu), cuyos resultados se dieron a conocer en marzo de 2021, encontró que 66.4% de la población de 18 años y más considera que, en términos de delincuencia, vivir en su ciudad es inseguro. Éste ejercicio de consulta se llevó a cabo en las principales ciudades del país y es reflejo de cómo se encuentra la nación en sus centros urbanos de mayor densidad poblacional.

Si bien hemos estado mucho peor -en 2018 la misma encuesta arrojó que en marzo de ese año 81% de la población se sentía insegura en sus ciudades-, la cifra más reciente no tranquiliza a nadie. Hoy ni siquiera ellos, los candidatos, pueden hacer su labor proselitista sin el acecho de la sombra de la inseguridad y la delincuencia.

Según el Cuarto Informe de Violencia Política en México, realizado por la consultora Etellekt y presentado a principios de mayo, en México han sido asesinados 79 políticos durante el actual proceso electoral. Y a esa cifra habría que agregarle el asesinato de la candidata Alma Barragán, quien fue baleada el 25 de mayo en Moroleón, Guanajuato, cuando iba a encabezar un acto de campaña.

Repito, ni siquiera ellos, que aspiran a un cargo público, pueden llevar a cabo sus actividades proselitistas en paz. ¿Qué puede esperar la ciudadanía que hace sus labores a pie, que aborda en la noche una Urvan para trasladarse a su domicilio y que camina por calles sin alumbrado?

Por otra parte, la inseguridad en nuestro país es contrastante, según la Ensu, existen casos extremos como el de la ciudad de Fresnillo, Zacatecas, donde 94.2 por ciento de la población se siente insegura. Y el lado opuesto de la moneda lo encontramos en el municipio de San Pedro Garza, que forma parte de la zona metropolitana de Monterrey, donde sólo 8.2 por ciento de su población manifestó sentirse insegura. Ambos son los dos rostros del México que vivimos todos los días y que reflejan que como país no hemos podido encontrar un desarrollo equilibrado para sus regiones.

Los aspirantes a diputados tienen desde hoy una prioridad: diseñar una estrategia legislativa para que la ciudadanía pueda hacer su vida con un mínimo de certidumbre. Deben lograr, dentro de su esfera de poder, que nuestras ciudades sean espacios más seguros. Y no se trata sólo de llenar de policías y patrullas. Existen especialistas a los que pueden recurrir y que les pueden ayudar a hacer su trabajo legislativo.

El problema puede resolverse desde varias perspectivas, no sólo desde una visión maniquea de la realidad que reduce el entuerto a la lucha de policías y ladrones. Puede abordarse desde cómo están diseñados nuestros centros urbanos. Sólo hay que caminar por los suburbios de cualquier ciudad mexicana para darse cuenta de que el espacio público está desamparado. No hay parques, y los que hay están abandonados. Vivimos acuartelados en nuestras propiedades y dejamos libre el espacio a quienes delinquen. Incluso desde ahí puede atenderse el problema: legislando para evitar que los fraccionamientos dejen de ser islas amuralladas que los desconecten del resto de la ciudad.

A 10 días de la jornada electoral, es necesario recordarle a quienes quieren ser nuestros representantes cuáles son nuestras prioridades.  

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.