El temblor que mueve los cimientos del PRI

No es cualquier cosa el cisma que vive el priismo en Hidalgo. Una escisión de esa magnitud no se había visto desde finales del siglo XX, cuando decidieron organizar elecciones primarias para definir a su candidato a la gubernatura.

De aquel proceso interno, al que no han vuelto a recurrir jamás, sobrevino el desprendimiento de dos grupos políticos, encabezados por los entonces aspirantes José Guadarrama Márquez y Gerardo Sosa Castelán.

El primero que decidió irse de las filas priistas fue el profesor oriundo de Jacala, que acompañado de sus simpatizantes y portando ataúdes de utilería, en plena Plaza Juárez proclamó la muerte del PRI, luego de que fue superado por Manuel Ángel Núñez Soto en la elección interna.

Años más tarde vendría la salida del Grupo Universidad, cuyo jefe, Gerardo Sosa, acusó traición de Jesús Murillo Karam tras no ser designado candidato al Senado de la República, como había sido pactado después de su nombramiento como dirigente estatal del PRI, luego de que aceptó que Miguel Osorio fuera designado candidato a la gubernatura.

Ambos desprendimientos, el primero abierto y el segundo soterrado, fueron los primeros signos del resquebrajamiento de un modelo de partido hegemónico en Hidalgo que hoy parece estar llegando a su fin.

El rompimiento que hoy protagonizan el gobernador Omar Fayad y el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, pone a los priistas de Hidalgo a un paso de perder la joya de la corona: el poder ejecutivo estatal.

El ascenso de Morena desde las elecciones de 2018 hizo que los priistas perdieran el Congreso del Estado, desde entonces en manos del partido guinda y sus tribus internas incluida la del Grupo Universidad, pero hoy están en la antesala de ser expulsados del edificio de Palacio de Gobierno.

Hoy los priistas de Hidalgo están confundidos y orillados a decidir entre dos sopas: ¿el movimiento? que encabeza el gobernador Omar Fayad que busca combatir la designación de Carolina Viggiano como su candidata a través del PAN, o el que encabeza la oriunda de Tepehuacán, quien junto con Alejandro Moreno sostiene que Hidalgo está a punto de ser entregado a Morena en bandeja de plata.

Pero más allá del grupo que logre erigirse como el vencedor en Hidalgo, es un hecho que el PRI irá fragmentado para la elección de junio próximo, lo cual pone a Morena y a su candidato, Julio Menchaca, en la antesala del triunfo.

Mientras tanto en Hidalgo hoy los grupos de poder, afuera y dentro del PRI, se reacomodan, como si se tratara de un temblor en el que las placas tectónicas del subsuelo buscan colocarse en un nuevo lugar, en lo que amaina la tormenta. La pregunta es si quedará algo del partido tricolor luego de la elección del 5 de junio de 2022.  

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