El silencio de Fayad

Durante las campañas para la gubernatura de Hidalgo que se llevarán a cabo este 5 de junio, el actual mandatario, Omar Fayad, ha permanecido ajeno a la contienda, guardando silencio respecto a cómo se desarrolla la competencia que terminará definiendo a su sucesor.

El comportamiento del actual gobernador se ajusta a las limitantes que establece el marco legal que regula las campañas y que tiene por objeto impedir que los servidores públicos interfieran para favorecer a algún candidato.

Es plausible el silencio de Omar Fayad cuando falta poco menos de una semana para la jornada electoral.

Aunque no fue lo mismo en el periodo de definición de la candidatura en su partido. A finales de diciembre del año pasado, cuando empezaron a surgir las primeras señales que apuntaban a que Carolina Viggiano sería la abanderada del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Omar Fayad no se guardó sus opiniones.

Cuando se supo que el Partido Acción Nacional (PAN) sería el responsable de postular al abanderado de la alianza opositora (PRI-PAN-PRD), Fayad criticó con acritud la maniobra y la calificó como una traición a la militancia priista de Hidalgo.

Sus declaraciones encontraron respuesta en el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, quien acusó a Fayad de querer imponer un candidato débil, en referencia a Israel Félix, actual alcalde de Mineral de la Reforma.

Después de una guerra de declaraciones, difundida en el programa radiofónico de Carlos Loret de Mola, ambos personajes fumaron aparentemente la pipa de la paz, en un encuentro que se difundió por redes sociales a través de una foto poco convincente, en la que se ve a Fayad incómodo y con una sonrisa forzada.

Posterior a ese episodio, la participación del gobernador ha sido más que discreta. Se limitó a una aparición un fin de semana durante un acto de su partido, en el que declaró que su militancia y fidelidad priista debían estar fuera de toda duda, frente a los rumores que lo acusaban de querer entregar la plaza al morenismo.

Fuera de eso, el gobernador ha guardado el sigilo que se espera de un funcionario en tiempos electorales.

Una vez superada la jornada electoral, en la que se perfila el triunfo del morenista Julio Menchaca, será interesante escuchar la opinión del jefe del ejecutivo estatal, quien podría convertirse en el último gobernador de una larga dinastía de priistas que ocuparon ese cargo durante más de nueve décadas consecutivas.