El peor chapulín de todos los tiempos

La traición de Francisco Xavier Berganza a Morena no debería sorprender a nadie. Pero como la memoria histórica no es algo que se cultive con frecuencia en nuestro país, personajes como el popular cantante de la década de 1980 continúan sorprendiendo a cuanto incauto encuentran en su camino.

En esta misma columna analizamos en abril pasado la errática trayectoria política de Berganza, quien le da lo mismo haber sido diputado federal y dos veces candidato a la gubernatura por el PAN, que apoyar al priista Francisco Labastida, o subirse a dirigir el partido Convergencia, renunciar, e irse a Nueva Alianza.

Y después disfrazarse con el chaleco guinda de Morena y dimitir a la Coordinación de su bancada y a la Presidencia del Congreso de Hidalgo, sólo porque no fue postulado a la candidatura a Gobernador por el movimiento fundado por López Obrador.

Ahora el cantante ochentero decidió apuntarse para competir por la vía independiente, aunque aún podría ser levantado por algún partido político urgido de una figura mediática que les deje algunos votos en la elección de junio de 2022.

En una de esas podríamos verlo de regreso en Movimiento Ciudadano, partido al que renunció cuando se llamaba Convergencia. Con este personaje, ya nada podría sorprendernos. Al menos a quienes conocemos su historia.

Una estratagema que podría estar fraguando Berganza es jugar a dividir el voto. La elección de 2022, como lo anticipan las encuestas, será de dos jugadores, los que postulen el PRI y Morena con sus respectivos aliados.

Apenas esta semana que concluye los líderes nacionales del PRI, PAN y PRD anunciaron que irán juntos bajo la coalición Va por México. Morena por su parte ya habla de que repetirá la alianza Juntos Hacemos Historia con los partidos del Trabajo, Verde y Nueva Alianza.

Así que Berganza podría jugar al tercero en discordia, sin posibilidades de triunfo, pero sí como factor para inclinar la balanza de un lado u otro, con fines que sólo él podría saber pero que podrían ser capitalizados y no precisamente en términos políticos.

La cúpula de Morena, tanto a nivel estatal como nacional, se hubiera ahorrado muchos dolores de cabeza si se hubieran echado un clavado a la trayectoria del “peor chapulín de la política hidalguense”, como se refirió a él el politólogo, Pablo Vargas.

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