El desabrido debate organizado por Coparmex

El jueves 28 de abril se llevó a cabo el segundo debate entre aspirantes a la gubernatura de Hidalgo. El encuentro fue organizado por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y fue llevado en las instalaciones de una universidad privada, en la capital del estado.

El encuentro tuvo lugar una semana después del debate que sostuvieron en Huichapan, al que a diferencia del segundo, sí acudió el candidato común de Juntos Hacemos Historia en Hidalgo, Julio Menchaca Salazar.

La ausencia del morenista restó interés al ejercicio organizado por empresarios por no contar con la presencia de quien lidera las encuestas de intención del voto, pero además el resto de contendientes lucieron extraviados. No convencieron ni a los empresarios ni a los activistas que se dieron cita para escucharlos y cuestionarlos.

La inasistencia de Menchaca, según explicó Alberto Paredes Dueñas, presidente de la Coparmex en Hidalgo, se debió a “una reunión importante en la Ciudad de México”. El empresario lamentó que el candidato no asistiera a pesar de haber confirmado y participar en todas las reuniones previas a la organización del encuentro.

Pero no sólo entre el empresariado causó extrañeza la ausencia de Menchaca, también entre quienes compartí el enlace para entrar a ver el debate en redes sociales.

El gesto del morenista trajo a la memoria el debate entre los candidatos presidenciales de la elección de 2006, en el que el entonces aspirante Andrés Manuel López Obrador decidió no asistir. En ese momento el abanderado del Partido de la Revolución Democrática (PRD) lideraba las encuestas y su ausencia provocó que la distancia entre él y Calderón terminara por cerrarse, según se interpretó en ese momento por analistas políticos.

Estamos lejos de que en Hidalgo se repita esa historia, sobre todo porque el debate del pasado jueves no tuvo la repercusión ni la trascendencia de aquel de 2006. Sin embargo, los asesores de Menchaca deberían repensar su estrategia, pues quienes no saben de subterfugios para mantener ventajas en intención de voto, interpretan el desdén como un acto de soberbia y desinterés del candidato.

Pero volviendo al debate organizado por Coparmex, el ejercicio sirvió para ver la falta de preparación entre quienes buscan gobernar Hidalgo. El caso más escandaloso es el de Francisco Xavier Berganza, quien hizo el ridículo cuando le preguntaron cómo atendería la deserción y el rezago escolar.

Como no tiene idea ni proyecto para resolver ese problema y otros, el cantante recurrió a sus dotes histriónicas y repitió el único argumento que ha esgrimido durante su campaña. Dijo que resolvería el problema combatiendo a la corrupción, porque así garantizaría que los recursos lleguen a las escuelas y a estudiantes mediante becas. Como si todos los problemas se resolvieran con más dinero. Cuando quien formuló la pregunta se quejó de la vaguedad de su respuesta, el candidato alzó la voz e intentó desviar la atención, pero la audiencia no le compró su puesta en escena. Su fórmula ya está muy desgastada.

 Algo similar ocurrió con Carolina Viggiano y José Luis Lima, a quienes reclamaron por no explicar cómo le van a hacer para resolver problemas como la informalidad y la corrupción, ni tampoco cómo le harían para atraer inversiones e impulsar a las empresas.

El debate organizado por empresarios debería prender las alarmas de los asesores de quienes aspiran a encabezar el gobierno de Hidalgo. Si no tienen proyecto de gobierno, ¿para qué compiten en la elección?

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