Deaf Havana, viaje en una montaña rusa musical

Cuando los hermanos James y Matty Veck-Gilodi, nos platican que se conectan desde Inglaterra, aparecen en nuestra mente nombres de bandas que abanderan al país británico como la gran potencia musical. Deaf Havana, presenta The Present is a Foreign Land, su sexto disco, producido por Mike Horner, quien ha trabajado con Hot Chip y Jess Glynne. Los hermanos nos platican sobre el origen del nombre del grupo, el desarrollo de su nuevo trabajo y la manera en que la pandemia incidió en que el grupo, se mantuviera creando música.

¿Cómo fue crecer en Inglaterra, con su gran tradición musical?

James: Parece que todo sucede en Londres o Manchester. La música representa a estas ciudades particularmente con una rica historia detrás, pero, a la distancia, nosotros crecimos al este del país y ahí no sucede gran cosa. La idea que gobierna ahí sobre música nueva es un viejo cantante con una guitarra. No existe realmente una escena que permite el desarrollo de nuevas bandas.

Matty: Estoy de acuerdo, pero creo que produce mucha música buena así que crecer rodeado de esos sonidos, de canciones y grupos excepcionales sin duda incidió en nuestro gusto por hacer música aunque sinceramente pensamos que las oportunidades eran mayores en Estados Unidos.

¿Cuál es el origen del nombre del grupo? ¿Tienen alguna relación con Cuba?

J: El nombre viene de la idea un guitarrista que tuvimos hace tiempo. Teníamos como quince años y no significa nada. Él escogió dos palabras al azar y cuando lo propuso estuvimos de acuerdo. A veces pensamos que debimos cambiarlo…

Pero creo que es un buen nombre porque es particular y suena bien..

J: Puede ser, sí, gracias. Si lo googleas no aparece otra cosa más que lo del grupo. Pero no tenemos relación alguna con Cuba. Me gustaría que así fuera, pero no es así.

Pienso que es buen nombre porque no te encierra a nada. Es individual y libre y eso permite la posibilidad para que musicalmente puedan moverse por diversos caminos…

J: Es muy buen punto.

¿Cómo nació el nuevo disco?

M: Fue como subirse a montaña rusa. Antes de que comenzara la pandemia, habíamos decidido dejar la banda a un lado. Tuvimos una junto donde dijimos que ya no queríamos seguir haciendo música. Poco tiempo después llegó la pandemia y no tuvimos que dar explicaciones a nadie porque, pues, nadie, podía tocar en esos momentos. La primera parte de la pandemia no hablamos entre nosotros y hacer música no pasaba por nuestras cabezas. No era la intención seguir con el grupo como antes. Teníamos frente a nosotros una pandemia global.

J: En la segunda parte de la pandemia empezamos yo y Matty a hablar nuevamente. Nos juntamos para hacer una especie de canción de despedida. Entramos al estudio y lo disfrutamos mucho. Continuamos escribiendo más canciones y después de seis semanas teníamos ya un álbum completo. En ese momento preguntamos a los otros miembros si querían seguir y ambos no quisieron así ahora somos un grupo con dos integrantes.

¿Cómo sienten el resultado, ahora que solo están ustedes dos?

M: Nos sentimos en momento particularmente creativo. El proceso fluyó mejor al ser solos dos personas quienes toman las decisiones. No tuvimos grandes discusiones y resultó más simple hacer y grabar la música. Conceptual y musicalmente nos sentimos más cómodos. Es también un reflejo de madurez y el deseo de explorar más. También nos sentimos con mayor confianza con el resultado. Claro que nos gustaría que mucha gente disfrutara de las canciones, pero partimos de que nosotros estamos plenamente satisfechos con el resultado. Es la primera vez que disfrutamos del proceso creativo sin pensar tanto en la posible reacción de la audiencia.

J: Creo que el momento donde te detienes a pensar demasiado en lo que el público o los críticos pensarán, la cosa se vuelve distinta. No es lo ideal porque puedes terminar por hacer algo en lo que no crees plenamente. Esta vez decidimos que si nos parecía bien a nosotros, con eso era más que suficiente.

M: En nuestra carrera han existido canciones que no imaginamos que se convertirían en favoritas de nuestro público y, por otra parte, con alguna canción que pensábamos que sería la más gustada, no sucede gran cosa.

Cuando sacamos el disco Old Souls, hace diez años, suponíamos que cada una de las canciones que lo formaba llegaría al número uno de las listas. Eramos muy jóvenes e inocentes. Sentíamos que de la noche a la mañana seríamos los nuevos Rolling Stones. Pero a nadie le importó y no sucedió lo esperado.

¿Cómo logran equilibrar esa madurez conseguida en este tiempo con la frescura natural de grabar nuevas canciones?

M: Es difícil sentir la frescura e inocencia después de estar tocando por tantos años. Es como de niño te asombras con un espectáculo de magia y después te vas dando cuenta del origen del truco. En los conciertos descubres que hay un tipo que afina la guitarra tras bambalinas, o que hay una base rítmica grabada previamente. No es tanto la magia de un show sino toda la gente que participa.

J: No creo que regrese ese sentimiento original que tuvimos cuando éramos adolescentes, pero también creo que podemos ir descubriendo las pequeñas cosas, los nuevos trucos que ayuden a hacernos sentir con cierta frescura. En The Present is a Foreign Land, por ejemplo, la posibilidad de hacer música libre de presiones nos ha provocado nuevos sentimientos y frescas posibilidades creativas.

¿Podemos encontrar esta libertad creativa también en sus letras?

M: Solamente puedo escribir sobre las cosas que me han pasado, así que existe cierta similitud con el resto de las viejas canciones, pero existe al mismo tiempo una nueva manera, más positiva, de ver la cosas. Puede percibirse un sentido esperanzador en nuestras nuevas letras.

J: Se trata de encontrar frescura y ver las cosas desde nuevas perspectivas mientras que reconocemos que todos los días vamos cambiando como personas.

¿Cómo es su experiencia de tocar en vivo?

J: Siempre queremos hacer la mejor versión de cada canción y existen ocasiones en que una misma canción toma nuevas formas para su versión en vivo. Frente a nosotros tenemos el reto de adaptar las canciones al nuevo sonido del grupo, con los nuevos integrantes que tocan las canciones a su manera. A veces se sienten como canciones diferentes, y eso es bueno porque nos libera del aburrimiento de tocar las mismas canciones una y otra vez.

¿Tienen alguna referencia fuera del ámbito de la música que haya influenciado de alguna manera la creación de este nuevo disco?

J: Un autor que leímos en los tiempos de la creación del nuevo disco fue Haruki Murakami. Su obra incluye conserva cierto halo que enaltece al espíritu humano. Creo que leerlo abonó una energía positiva y una mayor creatividad en el nuevo disco.