Cada autor tiene su propio público: un acercamiento al caso de Quetzal Noah

En redes sociales leí a una conocida quejarse de que cierto autor publicó algunos malos textos (él los asume como poemas) cuando hay otros, como ella, que no se atreven a publicar lo propio. El descontento, por demás válido, me llamó la atención.

El autor referido, Quetzal Noah, tiene una página oficial en Facebook que creó en febrero de 2014. En ella me baso para exponer algunos datos: lo siguen 468 mil personas, y él sólo sigue a 81 (a enero de 2022). Se presenta como “El Poeta Mochilero”, es regiomontano y escritor de poesía, novelas, cuentos e historietas. Además, tiene dos grupos ligados a esta página “El taller de Quetzal” (con 588 miembros) y “Club Oficial De Quetzal Noah” (con 5.1 mil miembros). Noah se ha autopublicado varios libros (Breve taller de autopublicación, Mágico y ebrio, Romántico viajero, El hombre del telescopio, Mezcalero, Para que te sientas bonita, El libro tinto para charlar con el que no vino, El color de los tallos, De las estrellas a Sofía, Teoría de la Fragilidad –algunos de ellos también en formato electrónico–) y en diciembre ofreció un kit navideño en donde vendía cuatro de ellos, una agenda (también creada por él), una taza (con frase del autor) por 1,390 pesos (de acuerdo a los comentarios, hubo quien lo pidió a pesar de contar ya con alguno de los títulos que incluía dicho paquete). Además, 50 NFT de la portada de su libro Mágico y ebrio se pusieron a la venta el mes pasado. En 2021, según esta página, sus libros entraron a librerías Gandhi, El Sótano y La Ventana (desconozco la importancia de ésta última en el mercado editorial); lanzó un podcast, y escribió dos novelas que saldrán en 2022 “junto con otro poemario”.

El 5 de septiembre de 2021 posteó una foto de su libro “Mágico y ebrio” (así aparece el título en el reiterador del libro, con comillas): “VIDA PUTA VIDA HERMOSA // La vida te quita un auto para que recuerdes que tienes pies, te quita una casa para que recuerdes donde mora el alma, te quita un empleo para enseñarte algo nuevo, te da problemas para revivir la belleza de pensar, te pone en la corriente para que aprendas a remar, te deja sin salvavidas para aprender a nadar, deja que suceda y te atrape, sedúcela, tómale la cintura y bésala, quítale el vestido y el encaje, cuando te llene de enojo, tristeza o coraje abrázala y dile en su oído // ‘Vida puta, vida dura, vida loca como seas, eres realmente hermosa’”. Esta publicación “fijada” tiene más de 74 mil reacciones, 838 comentarios y ha sido compartida 86,132 veces, según reporta Facebook. Además, si se revisan el resto de sus posteos, el número de reacciones (“Me gusta” y “Me importa”, sobre todo) es muy variable, pero son pocos los que sólo pasan la decena, pues la mayoría tienen cientos y una gran mayoría miles de interacciones.

Debe también anotarse que casi la totalidad de sus publicaciones incluyen una foto de alguno de sus libros o de frases que son de su autoría (en un trozo de papel aparece una frase y es firmada por Noah) y que las fotos con sus libros no buscan una composición estética de la imagen (sólo son la foto de una página del tomo). A pesar de ello, la respuesta de sus seguidores por lo general es abundante. Veamos dos posteos del 17 de diciembre de 2021: El primero dice: “Sigues de pie” y la foto que lo acompaña contiene el siguiente texto: “si lo intentaste / y no llegaste / al sitio al que querías ir / también avanzaste”. Esta publicación tiene 2,872 reacciones, 8 comentarios y fue compartida 588 veces. El segundo apunta: “Espero que no me faltes / www.quetzalnoah.com” y en la imagen aparece esto: “Espero que no me faltes / y si me faltas que no te extrañe / si te extraño que no me duela / si me duele no buscarte / si te busco no encontrarte / si te encuentro no me hieras / si me hieres que lo entienda / si no entiendo no insistirte / si te insisto no me humilles / si me humillas no quedarme / y si me quedo que comprendas / que una ausencia inesperada / hace que una mente enloquezca. // Cuadernos viejos / Quetzal Noah”. Esta publicación tiene 20,191 reacciones, 189 comentarios y ha sido compartida 10,858 veces.

Lo anterior permite vislumbrar qué tipo de textos escribe Quetzal Noah, así como la cantidad de seguidores y reacciones que tienen sus libros y publicaciones.

En este punto cabría cuestionarse no si lo que escribe es o no poesía (cuento, novela, literatura…), sino por qué o desde qué vitrina nos atrevemos a criticarlo. Si lo denuesto por lo que considero mala calidad en sus escritos, asumo que lo propio (mis escritos o mis lecturas) sí cumplen con esas características que atribuyo a “lo literario”. Desde mi púlpito lo veo hacia abajo y censuro que se autopublique, que no posea autocrítica y edite ese tipo de textos; que se nombre escritor, cuando según yo no lo es, que otorgue la calidad de “poesía” (“cuento”, “novela”, “literatura”) a aquello que edita… Sin embargo, en realidad, aunque esto no me guste reconocerlo, lo que me molesta es que la difusión de su obra sea mucho mayor a la que mi canon de autores literarios o yo tenemos.

Ahora bien, él se otorga la calidad de “escritor”, y quienes lo leen, compran sus libros, lo siguen en sus redes sociales también se la dan. Es decir, para mí (desde la altura donde lo critico) el “problema” no es de él, sino de esas casi 500 mil personas que consideran de valor aquello que Noah escribe. Si esto fuera una encuesta, ¿quién estaría en el error: ese casi medio millón de lectores o mi canon particular y yo? (Se intuye: la pregunta es tramposa. ¿Quién tuvo la razón: Copérnico al señalar que la Tierra giraba alrededor del sol o el resto de fundamentalistas que se consideraban el centro del universo?). Sin embargo, cuestionarse al respecto nos da otra visión del caso de Quetzal Noah.

La crítica, supongo, viene de creer que el éxito literario de un autor (cualquier cosa que eso signifique) repercute en la falta de éxito de otro. Es una visión deportiva en donde sólo el primer lugar tiene mérito y los restantes competidores, aunque tengan un excelente desempeño, merecen no ser recordados. Así lo vemos cuando criticamos que alguien publique en una editorial trasnacional, o cuando equis autor/autora obtiene un premio, o cuando ese otro escritor gana una beca. El problema, de fondo, es que nosotros no publicamos, ganamos u obtenemos ese estímulo. Y con el dedo flamígero olvidamos qué hacemos nosotros para obtenerlo y, más importante todavía, ¿nosotros queremos eso? ¿Nuestra escritura depende de obtener premios, publicar, ganar becas? De ser así, más que un fin, nuestra escritura sería sólo un medio para obtener reconocimiento.

La envidia y compararse con otro es la norma, pero no hay que olvidar que ese otro (al menos en literatura) no nos quita lo que él obtiene, sino que él lo gana sin ninguna pérdida para alguien más. Si Quetzal Noah ha autopublicado sus libros y ha tenido éxito de recepción lectora y ventas, ¿me quitó a uno de mis lectores fieles (si es que los tengo)? Si él vende su libro, ¿alguien dejó de adquirir el mío? Si nos ponemos exquisitos: ¿si alguien lee a Quetzal Noah es el público ideal para lo que yo escribo? Supongo que al verlo en otras dimensiones queda más claro: ¿a Mario Vargas Llosa puede importarle el éxito de Paulo Coelho? ¿Un hipotético lector estará alguna vez entre la disyuntiva de comprar un libro del peruano o uno del brasileño? Cada autor tiene su propio público y canon, sin que uno sea mejor que el otro.

En 2017 encontré un poema de John M. Bennett, autor nacido en Chicago en 1942 y quien ha publicado más de 400 libros y plaquetas en inglés, español, francés y otros idiomas. Eso implicaría casi seis por año, y eso si desde recién nacido publicó. Qué hacer ante ello: ¿dejar de leer a, digamos, Louise Glück –quien no ha publicado ni 15 libros y es Premio Nobel de Literatura– por leer a Bennett? ¿Leer a los dos?

Vuelvo a Quetzal Noah: como lector me complace que tenga libros publicados, pues acrecienta el mercado literario en el país. No es el tipo de lecturas que prefiero, pero el campo literario no sólo puede conformarse por el canon (o cánones) que impulsa el mercado, la academia, la crítica, los lectores… Así como hay miles de lectores para los escritos de Noah, si me esfuerzo, tal vez yo consiga algo para mis letras. Sin embargo, si en esta carrera volteo constantemente para ver a quién llevo delante, al lado o detrás, terminaré por perder mi objetivo y seguro que así nunca llegaré a la meta. Ahora bien, si volteo y observo qué está haciendo bien el otro e intento replicarlo tal vez obtenga un poco de eso que le admiro/envidio. Y bueno, casi medio millón de seguidores, algunos de los cuales compran tus libros, es algo que pocos escritores nacionales pueden preciarse de tener…

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