Breve esbozo en torno al libro “Nosotras las brujas”

Por: Alejandra Córdova

Este trabajo de investigación surgió a partir de la lectura del libro Deleuze y la brujería de
los filósofos Matt Lee y Mark Fisher. Siguiendo la línea deleuziana que aparece en uno de
los apartados del afamado libro Mil Mesetas, escrito también por Guattari, en donde se
menciona un capítulo bajo el nombre de los Devenires brujos.

La autora advierte la ausencia de una presencia femenina en este discurso tan poco
explorado por la filosofía, a pesar de contar con múltiples ejemplos históricos en donde es
precisamente en artistas y científicas donde podemos encontrar el elemento del devenir
brujo más claramente y con mayor potencia. Así mismo por la limitación que implica abordar
tantos ejemplos, el libro se enfoca en cuatro ensayos exhaustivos que están expresados en
la obra artística de Leonora Carrington, Remedios Varo, Hilma Af Klint y el clásico filme de
Arturo Ripstein, La Tía Alejandra, los cuales están dotados de una intensiva muestra
brujeril. Antes de partir con los ensayos de estas artistas, la autora nos advierte que para
comprender mejor el orden epistemológico al que nos enfrentaremos es importante fijarnos
que se parte de una ontología deleuziana en donde de infinito, devenir, dimensiones y
tiempos no lineales, son el marco que nos permitirá entrar y salir de este umbral al que nos
enfrentamos.

El primer ensayo apunta a Leonora Carrington como una bruja deleuziana “Una mujer sabia
que conoce los secretos de la naturaleza y, por tanto, es capaz de manipularlos y
controlarlos para la obtención de algún propósito en específico”. Es su obra artística y el
paisaje animalesco el que deja entrever cómo es capaz de entender y hablar con animales y
criaturas de la cultura Celta.

Por otra parte se menciona una dicotomía entre la locura vista como iniciación y acto
creativo y la locura vista desde el enfoque clínico, en el apartado donde menciona que fue
encerrada en el centro psiquiátrico de Santander, cuyo evento entiende como un rito de
iniciación. Este apartado es sumamente interesante pues abre el debate de la ciencia
moderna y el dispositivo médico de los fármacos contra la locura de la que hablaba Foucault
y Artaud, y esta lucha contra lo irracional.

Este mismo ensayo lleva un apartado sobre el tema del infinito y su olvido en la
modernidad, tema por demás abordado por Giordano Bruno, los presocráticos y algunas
veces mencionado por Agamben al hablar de una “pobreza de experiencia”. Como
menciona la autora, “una vida que no conecta con el infinito es una vida decadente”.
Carrington es vista también por su obra como alguien que podía navegar multidimensionalmente. Entrar y salir de varios mundos con una lucidez pulcra y abismal. Es por ello que Leonora es una bruja, porque “pintar es un devenir, pintar está atravesado por extraños devenires que no son devenires pintora, sino devenires alquímicos, devenires brujos”

La otra artista de la que se habla es la inexplorada Hilma Af Klint, quien es revisada como
una medium futurista, pues se adelantó muchos años al arte abstracto. Se dice que su
iniciación hacia la posibilidad de estar en el pasado y el futuro tuvo qué ver con la muerte
temprana de su hermana menor con la que varias veces intentó comunicarse mediante
procedimientos incognoscibles y del más allá para que aceptara su muerte prematura, así
mismo, se menciona su incursión hacía grupos espirituales como la teosofía, el Rosa-Cruz y
la antroposofía. Así hasta formar ella su propio grupo junto a otras cuatro amigas llamadas
“De Fem”.

Se menciona que su obra artística estaba llena de simbolismos que personificaban lo
femenino y masculino, símbolos que son puertas a otra dimensión. Su trabajo consistía en
gran parte en transmitir los mensajes que recibía y en arrojar luz sobre los grandes
problemas existenciales. Una ruta importante es también que en un cuadro trazó la
estructura en doble hélice, similar a la forma del ADN mucho antes de ser descubierta. Al
finalizar la obra de Hilma nos invita a pensar en la gran voluntad para cumplir con su destino
artístico, la confianza ciega en el mundo espiritual e invisible, captado con mayor intensidad
por el cuerpo femenino, confiar en el sensorium femenino y apostar por la exploración de
aquello que está más allá de la finitud.

La pintora Remedios Varo deviene muchas cosas, por ello es una bruja deleuziana, deviene
animal, deviene bruja, deviene fantasma. En sus pinturas podemos verlo claramente. Es
capaz de captar las fuerzas extrañas del universo inmanente para después plasmarlas en
sus lienzos. En cada apartado se analizan elementos que son retratados por la pintura en
donde se puede observar su capacidad de plasmar los múltiples devenires y así entender
cómo es posible retratar el afuera irreconocible para nuestra cuadratura sensorial.

El cuarto ensayo parte del análisis del filme “La Tía Alejandra” de Arturo Ripstein, de lo poco
explorado que está en el arte y la reflexión filosófica el tema de la brujería. La autora
menciona que esta película es un evento anómalo dentro del cine de terror en los años
setenta al crear un escenario natural del devenir bruja dotando al espectador de una
incertidumbre y escepticismo. Cuenta un poco la trama de la película y cómo la protagonista
se vale de ciertos objetos y rituales para ir acabando con los miembros de la familia, retrata
un México que siempre ha tenido contacto con lo sobrenatural en muchos pueblos y
regiones que aún siguen persistiendo bajo el impulso de la vida moderna, un ejemplo de ello
es El Mercado de Sonora, a donde va a conseguir objetos brujos para seguir su hazaña.
“Los objetos brujos son aquellas entidades materiales que sirven para vehiculizar las
fuerzas de la brujería”.


En varias escenas de la película se puede ver el tema de la onto-brujería, que “es una
modalidad de la ontología que se asume como realista”. Así, La Tía Alejandra vive a partir
de sus objetos brujos, es decir, los materiales que utiliza como potencia de dominación.
El texto en general hace una invitación por estas nuevas formas y oportunidades del pensar,
al crear la autora un detallado análisis ontológico, y me atrevería a decir, incluso necesario
para estos tiempos.