A un paso de la alternancia en Hidalgo

Una vez que amainó el tornado de la jornada electoral del pasado domingo, no solo es hora de hacer un recuento de lo que significó el mandato de la voluntad ciudadana, sino que también se abre el telón de la que será la madre de todas las batallas en Hidalgo: la elección de gobernador de 2022.

Por lo que cabe a los resultados de la elección, queda claro que en Hidalgo la ciudadanía refrendó su apoyo al proyecto de la denominada Cuarta Transformación, que encabeza Andrés Manuel López Obrador. No fue el resultado aplastante que vimos en 2018 cuando Morena y sus aliados arrasaron obteniendo 17 de 18 distritos de mayoría en el Congreso de Hidalgo, pero el voto ciudadano ordenó que el partido guinda siga siendo la principal fuerza en el legislativo local.

En esta ocasión, Morena y sus aliados obtuvieron 14 distritos de 18 en el Congreso hidalguense. Pero además podrían ganar cinco lugares más mediante la vía de representación proporcional, lo que dejaría una poderosa bancada de 19 legisladores afines al proyecto de la 4T.

Sólo hay que ver si esta bancada logra mantenerse unida y no como ocurrió en la actual legislatura, donde los morenistas se dividieron en dos frentes: unos autonombrados auténticos y otros identificados con el Grupo Universidad, organización política cuyo germen encontramos en la Autónoma del Estado de Hidalgo.

En el nuevo Congreso entrante, los morenistas tienen la oportunidad de limar asperezas y caminar como un solo grupo legislativo. Al menos dejaron ver su voluntad de ir como un solo grupo el pasado lunes, cuando en una conferencia de prensa convocada por la dirigencia estatal, los triunfadores de la jornada aparecieron juntos y muy sonrientes pese a sus diferentes raigambres políticas.

En cuando a la elección federal, casi vimos una repetición del episodio de la ola morenista registrada en 2018. Según el Programa de Resultados Preliminares (PREP), seis de los siete distritos federales en que se divide la entidad fueron ganados por Morena y sus aliados.

Solo uno, el que tiene cabecera en Huejutla, sería para el PRIAN, cuya candidata, Sayonara Vargas, obtuvo una ligera ventaja sobre su contendiente, Fortunato Rivera, quien pretende reelegirse tres años más en San Lázaro.

Pero además la pasada jornada electoral abre simbólicamente la carrera en pos de la gubernatura de Hidalgo cuya elección se llevará a cabo en 2022.

El hecho de que Morena haya ratificado su fuerza en el Congreso local y en la bancada que representa a Hidalgo en San Lázaro abre la puerta a la alternancia el próximo año. Esto resulta de especial relevancia en una entidad que no ha conocido otro partido diferente al PRI al frente del ejecutivo estatal desde hace ocho décadas.

Hoy los priistas de Hidalgo deberían estar ya afinando su estrategia para intentar retener la gubernatura en la entidad, pues todo apunta a que serán echados por la fuerza del morenismo.

Máxime si recordamos que el año entrante el presidente Andrés Manuel López Obrador estará en la boleta, pues por primera vez en el país iremos a las urnas para decidir si queremos que se mantenga en el cargo.

Entretanto en Morena deberían de empezar a llevar a cabo un proceso de auscultación para elegir a su mejor perfil, pues alguien de sus filas podría encabezar el primer gobierno de alternancia en Hidalgo. No vaya a ser que se equivoquen y elijan a la persona equivocada.

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