200 años después…

¿Qué tendríamos que celebrar?

Este 27 de septiembre de 2021 celebramos 200 años de la consumación de la Independencia.  Recordamos el hecho de que en 1821 el Ejército Trigarante entró a la Ciudad de México, lo que simbólicamente es el inicio de nuestra vida independiente como nación.

¿Y qué ha pasado 200 años después de aquella entrada triunfante a la capital del país?

México hoy es un país de 126 millones de habitantes, por lo que es el undécimo país más poblado del mundo. Es una nación de contrastes, donde podemos encontrar regiones prósperas, insertas en la modernidad y con niveles de desarrollo similares al de cualquier nación del llamado primer mundo. El municipio de San Pedro Garza García, en Nuevo León, tiene un índice de desarrollo humano de 0.95 puntos, al nivel que alcanzan países como Noruega o Suiza.

Pero al mismo tiempo, existen vastas regiones cuyos habitantes luchan todos los días contra la pobreza, no solo patrimonial, sino incluso alimentaria.

Según la más reciente medición llevada a cabo por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Coneval, en 2020 43.9 por ciento de los mexicanos vivía en la pobreza. Y dentro de ese porcentaje, 8.5 por ciento se encontraba en pobreza extrema, situación en la cual las personas “disponen de un ingreso tan bajo que, aun si lo dedicase por completo a la adquisición de alimentos, no podría adquirir los nutrientes necesarios para tener una vida sana”.

Al mismo tiempo, México es un país cuya economía se encuentra en el lugar 15 a nivel mundial por el valor de su producto interno bruto. Pero al mismo tiempo, el salario en México es de los más bajos del mundo.

Mientras el ingreso medio en México por jornada de trabajo es de 125.79 pesos, en Estados Unidos es casi diez veces mayor: 1,239.83 pesos. Una asimetría absurda.

Y, por si fuera poco, México es el segundo país de América Latina con la mayor concentración de la riqueza en pocas manos.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en nuestro país, al igual que Chile y Brasil, el 10% de la población más rica capta más del 57% de los ingresos nacionales y el 1%, los que están hasta arriba de la pirámide social, concentran más del 28%, esto en 2019. Es decir, la riqueza que hay se reparte en pocas manos.

México también sufre por la falta de justicia. Llevamos varios años con niveles de impunidad superiores al 98%. Y, además, sólo 1.5% del total de las denuncias llega ante un juez.

Por eso la delincuencia campea y nadie quiere ir a denunciar. Si le preguntan a cualquiera que es asaltado, responde que prefiere no denunciar porque piensa que va a perder el tiempo… Y tiene razón.

200 años después de la consumación de la Independencia de México nuestro país sigue siendo profundamente desigual, igual que cuando éramos una colonia española. Hay muchos trabajadores que viven hoy como en las viejas haciendas, donde gran parte del salario se iba para pagar las tiendas de raya. Sólo que ahora ese dinero es captado por los bancos, que cobran altísimas tasas de interés.

México sigue siendo un país en construcción, que aún no ha logrado los niveles de bienestar que sus habitantes quisieran.

Si hoy regresaran aquellos héroes que iniciaron la gesta independentista, no estarían conformes con el México del 2021. Verían con asombro algunos progresos, pero también se indignarían por la profunda desigualdad y la falta de justicia que impiden alcanzar el ideal de esa patria que imaginaron hace 200 años. 

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